Tauromaquia

 
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La tradición y el arte taurino cordobés tienen fundamentos de siglos. Ningún arte ha producido más arte que los toros y mayor difusión en todos los campos artísticos; en la historia, en la literatura, en la novela, en la poesía, en la pintura, en el dibujo, en la escultura, en el grabado, en la cartelería, en la música, en la prensa, en el teatro, en el cine y hasta en la gramática, al ser un arte dueño de su propio lenguaje único y peculiar que ha conseguido introducir en el léxico social.

 

Toda la ciudad está impregnada de esencia taurina como el barrio torero de Santa Marina, lindero al antiguo matadero, las plazas de la Corredera, la Magdalena, o el Campo de la Merced, primitivos espacios donde se lidiaban toros, y el actual Coso de los Califas.

 

La tauromaquia ha formado parte de la vida cultural de la ciudad, pintores y poetas se han inspirado en la temática taurina, como Julio Romero de Torres.

 

En cuanto a los califas del toreo, son cinco: Lagartijo, que en la plaza Vaca de Alfaro se encuentra su busto creado por el escultor Mateo Inurra y fue inaugurada en 2002; Rafael Guerra “Guerrita”; Rafael González “Machaquito”; Manolete, que también cuenta con un busto en la plaza de la Lagunilla, obra de Juan Ávalos en 1948; Y Manuel Benítez “El Cordobés”

 
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Monumento a Manolete

Es un conjunto escultórico dedicado al torero Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, se encuentra en la plaza del Conde de Priego. Este monumento, obra del escultor Manuel Álvarez Laviada (Trubia 1894 - Madrid, 1958), fue inaugurado el 8 de mayo de 1956.

 

Ubicación. Plaza del Conde de Priego

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Busto del Lagartijo

El primer Califa del Toreo, Rafael Molina Sánchez, «Lagartijo», tiene desde 2002 un busto que recuerda su figura en la calle Osario.

 

Había nacido en 1841 en el barrio del Matadero, situado en el entorno de la Torre de la Malmuerta, Campo de la Merced y las vías del ferrocarril. Sin embargo, la casa que habitó en sus momentos de gloria y en la que murió estaba en Osario.

 

Esta calle es conocida, además de por albergar el domicilio de Lagartijo, porque en ella nació en 1885 el maestro del rejoneo Antonio Cañero (que, curiosamente, no tiene ninguna escultura que lo recuerde en la capital cordobesa). Además, un azulejo recuerda que Cervantes citó la calle en sus obras.

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Monumentos Funerarios en La Salud

Finalmente, los cuatro Califas enterrados en el Cementerio de La Salud cuentan con grupos escultóricos: Lagartijo, cuyo panteón es obra del escultor Mateo Inurria.

Guerrita, con un panteón de mármol y granito; Machaquito, cuya tumba tiene un retrato de bronce de Mariano Benlliure, y Manolete, con la famosa efigie del torero tumbado, esculpida por Amadeo Ruiz Olmos.

 

Este último fue enterrado primeramente en el panteón de la familia Sánchez de Puerta, íntimos amigos suyos, hasta que se termina la tumba en la que descansa actualmente.

 
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La actual plaza de toros, bautizada como ‘Coso de los Califas’, tiene su origen en 1963 cuando un grupo de cordobeses fundaron una sociedad para promover su construcción: José Rodríguez Jiménez, José Gómez Salmoral, José Pérez Barquero, Rafael Guerra Sánchez, Rafael Marchal Ceballos y Manuel Navas Quero. De este modo, con el proyecto de José Rebollo Dicenta y su dirección técnica, se inician las obras en el mes de junio

 

El coso se inauguró el 9 de mayo de 1965 con el nombre de Los Califas en honor de los cinco grandes matadores de la provincia: Lagartijo, Guerrita, Machaquito, Manolete y el Cordobés, este último nombrado quinto Califa en 2002. Los cinco bustos de bronce de estos toreros flanquean la puerta principal del edificio.

 

La corrida de inauguración fue en beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer, organizada por el entonces presidente de esa asociación, el ingeniero Fernando Carbonell de León.

El cartel estuvo compuesto por los matadores Manuel Benítez «El Cordobés», José María Montilla y Zurito, que lidiaron toros de Carlos Núñez.

 

Cinco esculturas de los Califas del Toreo dan la bienvenida a todo aquel que traspasa la puerta del mismo nombre.

 

Son los bustos de bronce realizados para rendir homenaje a estos diestros. Todas, a excepción de la de El Cordobés fueron hechas por el escultor valenciano Amadeo Ruiz Olmos. La de Manuel Benítez fue realizada por el cordobés Juan Antonio Ortiz Barasona.

Plaza de Toros. Belmez

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Belmez siempre ha sido un municipio arraigado al mundo del toro.

 

Es la única plaza de toros de la Comarca del Valle del Guadiato y del Norte de la Provincia de Córdoba junto con la Plaza de Toros de Pozoblanco.

 

Los cimientos del coso tienen una profundidad de seis metros, por cuatro de ancho y las barreras son de piedra de granito. Fue inaugurada en 1914 con una corrida  donde torearon mano a mano Manuel Rodríguez Manolete (padre) y Francisco Posada.

 

Por esta plaza han desfilado toreros de renombre tales como: Belmonte, Gitanillo de Triana, Machaquito, Manolete, El Cordobés, Finito de Córdoba, Palomo Linares, Antonio Ordóñez, Ortega Cano, El Juli, Jesulín de Ubrique etc.. y rejoneadores como Antonio Cañero, Ángel Peralta, Javier Buendía etc..

Plaza de Toros. Cabra

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Se trata de la plaza de toros más antigua de la provincia de Córdoba.

 

Fue inaugurada el 24 de junio de 1857 por Francisco Arjona Guillén “Cuchares” y Antonio Sánchez “Tato”.

Sufrió remodelaciones en 1888 y en 1904, se eliminaron los burladeros de madera y se construyó el callejón de 2 m. de ancho.

 

Se caracteriza este coso por presentar forma de polígono de 16 lados, el ruedo mide 43 m. y ofrece un aforo de 6167 espectadores, siendo de 3ª categoría.

Cabe destacar, como dato curioso, que en ella se presentó al público el Domingo de Resurrección del año 1931, el maestro Manolete.

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La actual plaza está construida en el mismo lugar que la anterior. Esta fue destruida durante la Guerra Civil y reedificada en los años cincuenta.

Fue inaugurada el 26 de agosto de 1951, pero no fue hasta el 7 de octubre de ese año cuando se celebró en ella una corrida de gran importancia como aquella en la que José Maria Martorell, Manuel Calero y Rafael Soria «Lagartijo», lidiaron toros del Duque de Pinohermoso, tomando allí la alternativa «Lagartijo».

Desde entonces se han venido celebrando espectáculos taurinos de la Feria de Nuestra Señora del Rosario.

Conformada mediante un polígono regular de 20 lados, cuenta con un aforo de 3500 espectadores.

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Su construcción fue terminada en 1892. Presenta la peculiaridad de estar excavada en roca, consta de dos pisos, con palcos en el superior y está dotada de todas las instalaciones que el reglamento exige. Su cabida oficial es de 7.000 espectadores.

 

Se inauguró el 7 de agosto de 1892, con una corrida de seis toros de la ganadería de d. Eduardo Miura, que mataron, mano a mano, Rafael Molina "Lagartijo" y Rafael Bejarano "Torerito". Otras fechas taurinas importantes fueron la corrida celebrada el 7 de agosto de 1890, con la plaza sin terminar, en la que el espada Rafael Guerra "Guerrita" lidió seis toros de cinco años de la vacada de la marquesa viuda de Saltillo.

 

El 2 de septiembre de 1932 tuvo lugar una corrida de toros en homenaje a D. Niceto Alcalá Zamora, I Presidente de la II República Española, con los diestros Marcial Lalanda, Manuel Bienvenida y Domingo Ortega, con toros de la ganadería de Manuel Arranz. La corrida conmemorativa del centenario fue el 8 de agosto de 1992, con toros de la ganadería de Luis Algarra Polera, que sustituyeron a los del Marques de Ruchena anunciados en el cartel, para los toreros Miguel Baez "Litri", Julio Aparicio y Finito de Córdoba.

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La plaza fue inaugurada en el 25 de agosto de 1912. Conocida como "El coso de los Llanos", está parcialmente excavada en la roca. En el año 2001 sufrió una remodelación importante aunque muy respetuosa con los elementos más característicos de la plaza.

 

Desgraciadamente, la plaza ha pasado a la historia por ser el lugar donde una cornada mortal acabó con la vida del torero Francisco Rivera Paquirri, el 26 de septiembre de 1984, por el toro "Avispado". Pozoblanco le dedicó un monumento a la cornada, situado en la parte exterior de la plaza.

 

La Plaza de Toros de Pozoblanco cuenta con un aforo de 5.000 espectadores aproximadamente.

 
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En la plaza Maimónides, muy cerca del Hospital del Cardenal Salazar, se encuentra el Museo Taurino de Córdoba, emplazado en una antigua mansión señorial del siglo XVI. La fuerte tradición taurina cordobesa ha conseguido reunir parte del ingente patrimonio dedicado a los cinco califas del toreo, Lagartijo, Guerrita, Machaquito, Manolete y Manuel Benítez, El Cordobés. 

 

El recorrido a través de material fotográfico, trajes de luces, antiguos carteles de feria, grabados, instrumentos de lidia, esculturas y pinturas, hace la historia del toreo más cercana.

Remodelado completamente en sus contenidos y rehabilitado en su integridad el histórico edificio que alberga, el Museo Taurino de Córdoba reabrió sus puertas al público el 1 de abril de 2014.

Museo Taurino. Palma del Río

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CASA MUSEO MANUEL BENITEZ EL CORDOBÉS.

En Palma del Río hubo varias ganaderías de reses de lidia y diversos diestros que alcanzaron prestigio nacional, de todos ellos, es Manuel Benítez El Cordobés (Palma del Río, 1936) el que mayor proyección, nacional e internacional alcanzó en el mundo del toreo.

 

Por ello, goza de un espacio expositivo propio en su Casa-Museo. La Casa Museo de Manuel Benítez “El Cordobés” nace como una herramienta divulgativa y lúdica, en el que el visitante podrá disfrutar de los contenidos y servicios propuestos para conseguir una experiencia que resulte el broche de oro perfecto para culminar una ruta turística que fomenta el Valle del Guadalquivir en general y Palma del Río en particular.

Museo Taurino. Villa del Río

CASA MUSEO de MANOLETE.

Este museo, propiedad de Francisco Laguna, cuenta con un valioso archivo fotográfico, una colección de cartelería, una biblioteca y una pinacoteca, dedicada a la historia taurina y en especial al "Califa" del toreo cordobés, Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete".

 

Rutas Turísticas

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En el Valle del Guadalquivir, puedes encontrar la  Ruta Taurina del Valle del Guadalquivir, de Manolete a El Cordobés.

 

Se trata de un producto turístico temático que toma su valor en dos de los cinco califas del toreo y su estrecha relación con el Valle del Guadalquivir. Por un lado, Manolete, mito del toreo, IV califa , y que cuenta con una de las colecciones más importantes sobre su figura en Villa del Río. Y por otro, El Cordobés, revolucionario y heterodoxo torero, y máxima figura de todos los tiempos; V califa, nacido en Palma del Río.

 

Desde un extremo a otro, el Valle del Guadalquivir, ofrece esta ruta taurina, donde se encuentran importantes monumentos y rincones taurinos, plazas de toros, espectáculos y actividades ecuestres, museos taurinos, flamenco, artesanía, gastronomía y sobre todo yeguadas y ganaderías: el toro y el caballo en su medio natural. Y todo ello bajo el aura de dos personajes que son ya historia como el mito, Manolete, y el revolucionario del toreo Manuel Benítez “El Cordobés”.

 

Esta ruta se ha planteado con una estructura abierta con multitud de posibilidades que se desarrollan a lo largo y ancho del Valle del Guadalquivir, que con la participación del empresariado de hoteles, restaurantes, promotores culturales, turismo activo, agencias de viajes, artesanos, etc., son el origen y la razón de ser de este nuevo producto turístico.